Tercera Sinfonía de Beethoven

Septiembre 17th, 2008 by liquen

La Tercera Sinfonía de Beethoven, llamada “La Heroica”, está situada en un punto decisivo en el desarrollo de la sinfonía. “Sinfonía heroica dedicada a la memoria de un gran hombre”, en este encabezamiento queda ya determinado lo fundamentalmente nuevo, la idea espiritual que de aquí en adelante va unida a la obra de arte sinfónica.

Ferdinand Ries, un discípulo de Beethoven, manifiesta acerca de la “Heroica”: “Tanto yo como varios de sus amigos más allegados vimos sobre la mesa la sinfonía, ya copiada de la partitura, y en la que constaba completamente arriba de la página del título la palabra “Buonaparte” y completamente abajo ‘Luigi van Beethoven’, pero ninguna palabra más. De igual manera que esta copia de la partitura llevaba también en el original una indicación sobre el corso con la observación: ‘escrita sobre Napoleón’”. Esta declaración es muy sugestiva. No se podía tratar aquí de una especie de retrato de Napoleón: la “Heroica” era, pues, una sinfonía basada en una reflexión sobre Napoleón, es decir, como una obra que conserva su forma y grandeza también sin esa referencia directa al futuro emperador de los franceses. Esto aclara la conocida tradición según la cual Beethoven, cuando supo por Ries la proclamación de Napoleón como emperador, debió romper furioso aquella primera página titular y exclamó colérico: “¡Pues no es nada más que un hombre corriente! A partir de ahora, pisoteará también los derechos humanos, sólo será esclavo de su ambición;  se colocará por encima de los demás, se convertirá en un tirano”. De esta manera fue borrada la dedicatoria (sólo entonces recibió la Sinfonía en Mi bemol mayor el título de “Sinfonía Heroica” con la apostilla: “composta per festeggiare il sovvenire di un gran uomo”), pero la obra no fue alterada.

Precisamente la verdadera intención del compositor, de dar forma artístico-mundial a la idea de lo heroico en sí en todas sus variedades, desde el triunfo a la tragedia, no pudo ser comprendida por sus contemporáneos. A ello hay que añadir la modernidad en la realización de la composición, pongamos por caso, a través de la construcción futurista de la forma sinfónica, de la concisión de la temática, del mayor realce en las partes del desarrollo; también la singular instrumentación, en la que llama la atención la incorporación de una tercera trompa. Todo esto,  y todavía más cosas, tenían que asustar en principio al oyente. Después de la primera ejecución de la obra el 7 de abril de 1805, el Presse-Echo plasmaba en sus artículos esa incomprensión general. El informador del Allgemeinen Musikzeitung afirmaba “haber encontrado en ella demasiadas cosas estridentes y extravagantes” y con ello no daba solamente expresión a la crítica, sino a la opinión general. Hoy podemos comprender por qué Beethoven, hasta la aparición de la Novena, llamó a la Tercera su mejor sinfonía.

El primer movimiento (Allegro con brio) comienza con dos golpes fortísimos de la orquesta en pleno que de una manera más o menos minuciosa están en el lugar de la antigua introducción. Luego exponen los violonchelos el tema principal en piano,  esa famosa idea que crece del triple tono de Mi bemol mayor y que, con un giro sorprendente hacia el Si menor, aparece notablemente ambigua. Esa tensión interior del grandioso tema, que reitera primero en la trompa y después de una transición de síncopas en el esplendor de la orquesta en pleno,  que por lo demás tiene parecido con un pasaje del “Bastien und Bastienne” de Mozart, llega a ser de gran significado para el primer movimiento, especialmente para el poderoso desarrollo en el que el tema secundario, igualmente lapidario pero interrogante de un modo elegíaco,  y sombreado de resignación, no juega ningún papel, en oposición a los dos motivos de transición. Esa parte intermedia que emerge imponente, en la que surge una nueva idea en Mi menor, es como un drama sonoro en pequeño, en cuyo punto de partida aparecen, ante todo, una desasosegada incertidumbre y un mortecino decaimiento. Pero la llamada de la trompa en Mi mayor abre el camino. (El atrevimiento armónico de este pasaje ha sido muy discutido). En la repetición aparece el tema principal más radiante que nunca; los rasgos de dolorosa resignación han sido completamente borrados. La coda corrobora plenamente el triunfo del tema heroico: en claro resplandor victorioso, al que tampoco se perturba seriamente por una pasajera reminiscencia en tono menor, corona la gigantesca construcción de este movimiento.

Ocupa el segundo lugar la famosa Marcha Fúnebre (Adagio assai), que fue inspirada por la muerte del general inglés Abercromby el 21 de marzo de 1821 en la Batalla de Alejandría. Se abre en una tétrica marcha en Do menor y se cierra en un canto en Mi mayor. La segunda parte es dominada por una luminosa idea en Do mayor; sin embargo, vuelve otra vez el sombrío tema de la marcha, que es resuelto con un fugato dolorosamente tenso y emerge finalmente otra vez después de una impetuosa irrupción sobre el acorde en La mayor. Una nueva diáfana melodía parece abrir finalmente una visión de consuelo, antes de que el aleteo aniquilante del tema principal conduzca al gran silencio. En rudo contraste con esta marcha fúnebre, grandiosamente trazada, está el Scherzo (Allegro vivace). Una figura que se desliza inquieta da a la parte principal su carácter de nocturna fantasmagoría. En el Trío suenan alegres trompas de caza; vuelve sin embargo el estremecimiento del principio y una diminuta coda concluye este Scherzo, el primero de las grandes sinfonías de Beethoven.

El Finale (Allegro molto) es un movimiento de variacioes, o mejor dicho: un ciclo de variaciones con las características de la forma sonata. El sencillo tema lo había empleado ya Beethoven anteriormente para las Variaciones de piano Op. 35 y en la música para el ballet “Las criaturas del Prometeo”. Aquí aparece en primer lugar la variación dos veces en la cuerda y después unido con un gracioso tema secundario con carácter de canción popular. En cuarto lugar aparece una fuga; con esto se cierran las variaciones otra vez, algo así como en la primera parte. En un episodio en andante, se presenta aquel tema de la canción igualmente transfigurado, y en una corta y enérgica conclusión en “crescendo”, se llega al final del movimiento y al mismo tiempo de la “Sinfonía Heroica”.

K. W.
Traducción de Juan Luis Bardisa

Al Cohn & Zoot Sims Motoring Along

Septiembre 16th, 2008 by liquen

Al Cohn y Zoot Sims, saxos.
Horace Parlan, piano.
Hugo Rasmussen, bajo.
Sven Erik Norregaard, percusión.

Es nota esencial de toda buena combinación jazzística que el todo es superior a la suma de sus partes. Esto es aplicable no solamente en las agrupaciones de gran peso como las de Basie, Jones-Lewis, Herman, etc., pero también lo es en la combinación más pequeña de todas, la formada por dos músicos. Han existido muchas famosas “parejas” en el jazz y las mejores han exhibido siempre aquel fenómeno de sublimidad que puede describirse mejor como simbiosis musical. En otras palabras, cada individuo de la “pareja” ha incitado e impulsado al otro hacia cimas de inspiración y creatividad a las cuales, sin el “socio”, quizás no hubiera llegado.

Piensen en Lang-Venuti, Reinhardt-Grappelli, Parker-Gillespie, Winding-Johnson, Braff-Larkins, Griffin-Davies, Gray-Gordon, Stitt-Ammons y Mitchell-Ruff. Y piensen especialmente en Zoot Sims y Al Cohn, que son dos amigos de alma y espíritu de una compatibilidad comprensiva tal que su intercomunicación roza la telepatía.

Alvin Gilbert Cohn, de Brooklyn, Nueva York, y John Haley Sims, de Inglewood, California; ambos, actualmente, en sus 50 años formaron equipo para trabajar en clubs y en grabaciones, si bien no de una manera continua, desde el verano de 1957. No es, por lo tanto, sorprendente leer en la Enciclopedia del Jazz de Leonard Feather que, entre los músicos favoritos de Al Cohn, cuenta muy especialmente Zoot Sims y que, entre los favoritos de Zoot Sims, cuente Al Cohn. Esta admiración mutua resulta por demás estimulante y saludable, porque está basada en un profundo respeto del uno para el otro y en el calor de una genuina amistad.

Es axiomático que los polos opuestos se atraen. Esto puede ser verdad en los polos electromagnéticos y puede que sea la explicación de algunas relaciones duraderas en Varsovia, pero no funciona necesariamente en la música. En las mejores asociaciones, y esto es ciertamente verdad en el caso de Al y Zoot, los socios suelen tener mucho en común, especialmente en el aspecto de su aproximación a la música. El tratamiento que le dan Cohn y Sims es un swing melódico con una impetuosa alegría, un perfecto equilibrio de unísono y armonía, un gran sentido para la selección de los números y, cosa indispensable, un intachable buen gusto.

Fuera de la gran área de base común también hay, naturalmente, características individuales en términos de sonido y fraseo, y el oído acostumbrado no tendrá dificultad en distinguir a Al (canal izquierdo) de Zoot (canal derecho). Pero, al mismo tiempo, los dos músicos son tan concordantes en su filosofía musical que su música logra una unidad y un sentido de dirección tales que resultan casi misteriosos.

Hay en el jazz música y músicos que, para llegar a ser plenamente apreciados, requieren un oído educado y un alto grado de atención y estudio; hay también por otra parte, músicos y música que, sin pecar de simplicidad y de falta de sutilezas, puede ser disfrutada y saboreada por todos, desde el músico experimentado hasta el oyente menos iniciado. Este es el tipo de jazz que Al y Zoot tocan. Según mi propia experiencia, el jazz alcanzar su máxima potencia, en términos de comunicación inmediata con un público lo más amplio posible, cuando los ejecutantes están evidentemente disfrutando con la música que interpretan. Esto es, más que nada, la esencia del arte de Al y Zoot, ¡puro entusiasmo! En esos dos buenos músicos, éste es un elemento siempre presente, y lo comunican a la sección de ritmo, la cual entrega un apoyo tan excelente en este disco. Horace Parlan, cuyo estilo está firmemente arraigado a la escuela de Bud Powell es un pianista de gran experiencia, que desde hace algunos años reside en Copenhague. Si bien su trabajo en los solos adolece con aquella carrera descendente de seis notas sobre un acorde treceavo (ocurre en varios cambios en cada número del disco), su acompañamiento es seguro y su armonización es sana. El batería Danés Sven Erik Norregaard impresiona con su tiempo impecable y su técnica precisa, pero el miembro destacado de la sección de ritmo es el bajo danés Hugo Rasmussen, cuyo poder y decisión dan un tremendo impulso a los acontecimientos. Rasmussen y Norregaard dan un maravilloso eco a la comunicación que existe entre Al y Zoot; basta con escuchar, como ejemplo, el perfecto y preciso tiempo que llevan en “My Funny Valentine”  (Mi graciosa valentina). Es sorprendente que sea tan raro el hecho de que un batería y un bajo estén de acuerdo de forma tan precisa sobre dónde está la caída del ritmo, como en el caso de Rasmussen y Norregaard. Y, hablando de comunicación, escuchen cómo los líderes, Al y Zoot, entrelazan sus pensamientos en el canon sin acompañamiento, hacia el final del mismo número.

Los otros números consisten en dos originales típicos de Cohn, un tratamiento altamente individual de “What The World Needs Now” (El mundo necesita amor) de Bacharach, un blues de Jimmy McGriff, “Motoring Along” (A todo gas), el cual realmente va “a todo gas”, y “Yardbird Suite” de Charlie Parker, en el cual Zoot toca el saxo soprano y ambos protagonistas hacen solos supercargados.

Mientras existan músicos como Al y Zoot, y sus colegas, que sigan produciendo jazz como éste, el futuro del Jazz está asegurado.

- Mike Hennessey

Illinous Jacquet - genius at work

Septiembre 16th, 2008 by liquen

En pocas ocasiones se han podido reunir dos personalidades tan interesantes como las de Illinois Jacquet y Milt Buckner.

Jean Baptiste “Illinois” Jacquet nació en Broussard, Luisiana, el 31 de octubre de 1922. El padre de Jean Baptiste tocaba el bajo en un conjunto musical subvencionado por una compañía de ferrocarriles. Al tener Jean Baptiste la edad de seis meses, la familia se mudó a Houston, Texas. A la edad de 14 años, el joven Jacquet empezó a tocar la batería pero pronto cambió y se aficionó a la trompeta. Tampoco duró mucho la trompeta e Illinois empezó a tocar profesionalmente el saxo alto con el conjunto de Lionel Proctor. Esto era el final de los años treinta. Luego Jacquet tocó con las orquestas de Bib Cooper y Milton Larkins.

El 1941 Jacquet se va a California, toca con la orquesta de Floyd Ray y a continuación se une al grupo de Lionel Hampton, con quien cambia otra vez de instrumento, dedicándose desde entonces al saxo tenor. Con Hampton obtiene un éxito fabuloso con su célebre solo sobre “Flying Home”.

En 1943-44, Jacquet está con Cab Calloway, en 1945-46, con Count Basie, siendo uno de los pilares de la orquesta. Con Basie, Illinois ha grabado varios discos que se han convertido en unas piezas clásicas.

Al dejar a Basie, desde entonces Jacquet ha dirigido conjuntos pequeños y ha hecho multitud de giras por Estados Unidos y por Europa. Sigue considerado como uno de los más fogosos y brillantes saxos del estilo middle jazz.

Milt Buckner ha sido también una personalidad muy descollante del middle jazz hasta su muerte que ocurrió el año pasado. Nacido en Saint Louis el siete de octubre de 1915, empezó su carrera musical como pianista con los McKinneys Cotton Pickers en Detroit. Entre 1941 y 1948, Milt fue uno de los componentes importantes de la gran orquesta de Lionel Hampton no solamente como pianista sino también como compositor y arreglador. Entre 1950 y 1952, después de un corto período independiente, Milt volvió a tocar con Lionel. Después de 1952, Buckner inició una carrera independiente, mayormente como solista al órgano Hammond y también con pequeños conjuntos. Milt realizó varias giras europeas muy fructíferas en dúo con Jo Jones a la batería.

En este disco en que les acompaña el excelente drummer inglés Tony Crombie y que fue grabado en el célebre Ronnie Scott Club de Londres, Illinois Jacquet y Milt Buckner nos dan unos cuantos ejemplos de su buen hacer. Illinois al saxo y Milt al órgano despliegan su mejor inspiración. No en balde, Milt & Illinois han tocado mucho conjuntamente con Hampton, por lo tanto les es muy fácil entenderse y hacer saltar chispas.

- Alfredo Papo.

The Alan Parsons Project - Tales of mystery and imagination

Septiembre 16th, 2008 by liquen

Se trata de un disco basado en las narraciones de Edgar Allan Poe con un tinte de locura que hace que se dispare la imaginación a través de voces robóticas, ritmos contundentes (the tell-tale heart), berridos e instrumentos de orquesta, que hacen este disco muy recomendable.

En general es una música lenta, pero agradable de escuchar porque a mi gusto intercala perfectamente estas partes con otras más emocionantes sin que se haga pesado de escuchar.

Un buen disco para ponerse a dibujar e imaginar.

Primera Sinfonía de Beethoven

Septiembre 16th, 2008 by liquen

Con su Primera Sinfonía abrió Beethoven, entonces de 29 años de edad, el siglo XIX en lo musical, un acontecimiento simbólico para la influencia futura de su obra sinfónica en general que constituye un plano de primer rango entre sus creaciones.

La Primera Sinfonía fue escrita presumiblemente el año 1799; el 2 de abril de 1800 se presentó  por primera vez al público. Las partes instrumentales, que en 1801 aparecieron impresas, debieron ser dedicadas al protector de Beethoven Max Franz, último Príncipe de Colonia. Pero como murió en julio de ese mismo año, Beethoven dedicó su Sinfonía al bibliotecario de la Corte y apasionado admirador de la música antigua, van Swieten, el hijo del famoso médico de la cámara de la Emperatriz María Teresa.

Las interpretaciones musicales de obras de Bach y Haendel en su casa vieron con frecuencia al joven Beethoven de oyente. Significativa es la siguiente invitación de van Swieten a Beethoven: “Si no tiene Vd. ningún impedimento, quisiera pedirle que venga el próximo miércoles a las ocho y media a mi casa, trayendo consigo su gorro de dormir”.

La distribución orquestal se parece mucho a la de las últimas sinfonías de Mozart, pero con el doble de instrumentos de viento de madera,  lo que en adelante quedaría como regla fija. La introducción lenta ya era costumbre en Haydn y en la obertura francesa; Beethoven mantuvo esa modalidad también en su Segunda, Cuarta y Séptima Sinfonías. A pesar de lo inocentes que puedan parecernos hoy los doce compases de introducción, supusieron para sus contemporáneos desde el primer acorde a una no pequeña sorpresa: ¡Beethoven empezó con un acorde de séptima! Un comienzo tan disonante pudo ya oirse en un cuarteto para cuerda de Haydn, así como en una canción del maestro de Beethoven Neefe, incluso en una cantata de Bach, la titulada “Widerstehe doch der Sünde” (BWV 54), como auténtica simbología barroca.

Beethoven repitió exactamente ese comienzo un año después en su Obertura de Prometeo, empezó una sonata para piano con una disonancia y planeó originariamente también, un acorde de séptima para el comienzo de su “Sinfonía Heroica”. Se podrá comprender mejor este inicio de la Primera Sinfonía a la luz de otras obras posteriores: como un enmascarimiento de la tonalidad,  lo que podemos igualmente observar al comienzo de la Novena Sinfonía, y que más tarde se convertiría en medio estilístico preferido especialmente por el Romanticismo.

El tema del primer movimiento se ha comparado a menudo con la “Sinfonía Júpiter” de Mozart, aunque el parecido es más bien exterior: igualmente se podría señalar la influencia en la música de la Revolución Francesa, la cual tiene su papel en la obra beethoveniana, como en las Sinfonías Quinta y Séptima, y también en “Fidelio”. El Andante ha suscitado siempre gran admiración: en el desarrollo de este movimiento se puede apreciar, según Hermann Kretzschmar, “toda la impresionante grandeza de Beethoven, que se reconoce entre miles”. Berlioz alabó el minueto como “el primogénito de la familia de aquellos queridos scherzi cuya forma inventó Beethoven”. Del minueto queda propiamente aquí sólo el nombre, ya que en el carácter el scherzo beethoveniano es algo muy distinto a la antigua pieza de baile. Pero al mismo Berlioz le pareció el último movimiento de la Sinfonía “una niñería musical”, a pesar de que en este final podemos admirar muchas delicadezas de composición. Por eso preferimos adoptar la opinión emitida por Carl Maria von Weber en 1816, cuando calificó a esta Primera como “magnífica, clara, fogosa”. Su significación como resumen de lo anterior y presentimiento de lo futuro a la vez, la resumió Kretzschmar de la siguiente forma: es “el canto de cisne instrumental del siglo XVIII, la última manifestación sinfónica de la cultura clásica y por su simplicidad y claridad, una obra aparte ante el Romanticismo por venir, hacia cuyo sentido subjetivo nadie como Beethoven abrió el camino tan decididamente”. Aún más válida es esta afirmación para la Segunda Sinfonía, que fue terminada en verano de 1802. De octubre del mismo año data el llamado “Testamento de Heiligenstadt”, que constituye la conmovedora prueba del comienzo de la sordera del maestro.

La Sinfonía le fue dedicada al Príncipe Karl von Lichnowsky, quizá el mayor admirador de Beethoven entre la nobleza vienesa, y al que ya le habían sido dedicados los tres Tríos para piano Op. 1, así como la “Sonata Patética” y otras obras.

El estreno público tuvo lugar en el Theater an der Wien el 5 de abril de 1803. Una crítica de la “Allgemeine Musikalische Zeitung” de Leipzig en 1804, la califica como “llena de nuevas y originales ideas de gran fuerza”. En Leipzig mismo, sin embargo, se calificó 24 años más tarde, tras el primer estreno en ese lugar, como “un enorme monstruo, una serpiente antediluviana que se retuerce sin control”.

Lo grotescamente que pueda comportarse el mundo se comprobó ya en 1821 en París, donde la Sinfonía fue drásticamente amputada: con el Larghetto, tan original, no sabían qué hacer, de modo que lo sustituyeron por el Allegretto de la Séptima Sinfonía,  ¡que hubo de ser repetido! En todos estos disparates había, sin embargo, un fondo positivo: se percibía lo nuevo y personal de esta música.

JOSEPH SCHMIDT-GÖRG
Traducción de Angel Carrascosa

Barney Kessel - summertime in montreux

Septiembre 16th, 2008 by liquen

André Previn hizo en una ocasión un resumen muy claro y conciso de Barney Kessel. “Barney es un artista único”, declaró Previn. “Es un músico completo y perfecto, bien dotado académicamente e intuitivamente. tiene el “swing” que cada miembro de una sección de ritmo quisiera tener, una técnica asombrosa, un respeto sano por lo tradicional, una curiosidad incesante por lo experimental y un sentido armónico grande y admirable”. André Previn escribió estas palabras en 1956, después de haber tomado parte en una grabación junto con Barney Kesseel. Sin duda hubiera afirmado de nuevo cada palabra, añadiendo aún más alabanzas, si hubiera estado presente en la noche “Black Lion” que formó parte del Festival de Jazz de Montreux 1973. Afortunadamente podemos todos apreciar la engrandecida estatura artística de Barney, simplemente escuchando, una y otra vez, el presente LP que fue grabado en aquella noche memorable.

Desde 1969, Barney ha pasado gran parte de su tiempo en Europa, siguiendo una carrera iniciada en los EE.UU. durante la cual ha interpretado todo tipo de música. Barney Kessel es probablemente el único músico de la historia que ha grabado tanto con Kid Ory como con Charlie Parker; es ciertamente el único músico del jazz que ha aparecido en la película “Jammin’ The Blues” y que también ha grabado con Gene Autrey. Si todo esto no da una indicación sobre su gusto musical, sin duda alguna demuestra que tiene una habilidad técnica y una comprensión musicla tales que le permiten moverse con facilidad de un contexto a otro. Pero, de corazón, Barney Kessel siempre ha sido y sigue siendo un músico de jazz, y su marco preferido es el conjunto pequeño con otros músicos de jazz.

En Montreux interpretó apoyado por la sección de ritmo de los Freddy Randall-Dave Shepperd All Stars, e invitó a Dany Moss para que contribuyera con su saxo tenor. Barney es un auténtico profesional completamente dedicado a su arte y, dos horas antes del concierto del Festival, se encerró con su guitarra para hacer prácticas  y para asegurarse de que su técnica y su instrumento estuvieran a punto y calientes para la actuación. Su elección de material, como siempre, es muy acertada y una canción como “It’s A Blue World” (Es un mundo azul de la película “Música en mi corazón”), que se tocaba con mucha frecuencia por los músicos de jazz durante los años cincuenta pero que luego cayó en el olvido, obviamente necesita y merece ser resucitada.

De todos los números en este LP, “Laura” es probablemente la interpretación que más tipifica al estilo propio de Barney Kessel. En 1956 ya lo grabó haciendo un duo con Red Mitchell para el disco titulado “Music To Listen To Barney Kessel By” (marca Contemporary). En la versión del presente disco, de 1973, Barney introduce el tema “ad libitum” con una serie de acordes. Bajo y batería entran en el segundo coro y el paso se acelera; la guitarra se hace más agresiva en pasajes de rápidas notas que se imponen a los acordes y, en el tercer coro Barney Kessel llega a lo que debe ser la misma cima de interpretación abarcando prácticamente todo el diapasón de su guitarra. Sin duda no existe otro guitarrista en el jazz con un estilo tan chispeante y una técnica tan perfecta. “Yesterday” (ayer) es un solo de guitarra sin ningún acompañamiento, y crea un ambiente muy íntimo a pesar de la presencia de un gran público. La tonalidad de esta interpretación está cuidadosamente elegida lo cual hace posible el uso de cuerdas naturales en ciertos pasajes de importancia y esto le permite dejar sonar una cuerda y sobreponer un acorde tradicional. Barney me dijo en una ocasión que no iba a tocar canciones de los Beatles “simplemente porque estaban de moda” pero que tocaría las canciones de los Beatles que a él le gustaban. Sin duda el “Yesterday”, de John Lennon y Paul McCartney pertenece a la segunda categoría. “Summertime” (En verano) es interpretado por el cuarteto, sin Danny Moss, y nos presenta, a parte de a Barney naturalmente, a un espléndido solo de Brian Lemon, uno de los mejores pianistas de Gran Bretaña. Lemon y Barney tocan tres coros de “cuatros” antes de que Barney y el batería Johnny Richardson empiezan a perseguirse mutuamente.

En los últimos años, Barney Kessel se ha interesado por la música de la India Oriental. Dice que no desea salirse de su línea por una novedad o moda en la música, pero que un músico de experiencia tiene que ser selectivo, escogiendo los elementos de una nueva tendencia que le vayan bien a su estilo y personalidad y que le gusten. En este caso, Kessel ha escrito una pieza en el estilo hindú, es obvio que no piensa cambiar su Gibson y su amplificador por un sitar y un taparrabo, pero su interés por una “nueva” forma musical queda evidente en la bellísima “In The Garden Of Love” (En el jardín del amor), una composición suya que capta el sonido lamentoso de otra cultura.

El número que cierra el disco, “Bridging The Blues”, es uno de estos blues híbridos que tiene un coro de 44 compases construido a base de un blues de 12 compases que se repite, más de los 8 compases centrales de “I Got Rhythm” y una recapitulación del blues de 12 compases. La introducción de Barney de este número medio rápido es casi puro Charlie Christian y los cuatro primeros coros de Danny Moss son, en concepto, muy de tipo Lester Young. Brian Lemon tiene tres coros muy buenos los cuales forman un preludio al solo de Barney Kessel. Barney siempre ha tenido una comprensión aguda de la forma del blues y su solo aquí hace uso extentivo de este conocimiento. El dinámico Kenny Baldock tiene aquí una oportunidad de hacer un solo en el penúltimo coro. Luego, en el último, guitarra y saxo tenor hacen un brillante dúo de 24 compases sin acompañamiento.”

- Alun Morgan.

Teddy Wilson - runnin’ wild (live at Montreux Jazz Festival)

Septiembre 16th, 2008 by liquen

Tras hacer mi habitual visita a la tienda y ver una estantería de discos de Jazz, me decidí por adquirir un disco llamado “Teddy Wilson - runnin’ wild”, siendo el jazz algo que nunca me ha llamado demasiado la atención.

Este disco, sin embargo, es una maravilla. El instrumento más predominante es el piano y se hace muy divertido de escuchar ya que continuamente se escuchan fraseos interesantes sin ser para nada repetitivo.

Según lo que dice el disco, Teddy Wilson es uno de los pocos músicos de jazz que ha transcendido la apreciación de los puristas del jazz y ha conseguido llegar a un público muy amplio.

Aparte de recomendar su escucha, poco más que decir tengo sobre este maravilloso concierto, en el que hasta los aplausos suenan bien.

Ritchie Blackmore’s Rainbow - Stranger in Us All

Septiembre 16th, 2008 by liquen

Es difícil de imaginar que en los 90 Rainbow de Ritchie Blackmore conseguió sacar un disco que transmite el espíritu de los años 70 en todas sus mejores tradiciones. Un disco de tremenda calidad, que está ambientado en dimensiones paralelas de misticismo y la época medieval. Ha pasado una buena época desde que Rainbow sacó su último disco, y gran Ritchie, después de aguantar durante muchos años la presencia de Gillan (y al revés), dejó Deep Purple para renacer su Arco Iris, con una alineación completamente nueva, apostando por músicos jóvenes desconocidos. Pero poco duró la vida de Rainbow - dos años después el Hombre de Negro dejará por completo el mundo hard-rock y se sumergirá enteramente dentro de la epoca medieval, formando “Blackmore’s Night” junto a su mujer Candice Night (el nombre del grupo es también juego de palabras), grupo orientado a folklore de la época de Renacimiento con aires de ocultismo. Pero ésta es otra historia…

El disco es hard-rock de muy alta calidad. Por su estética oscura y letras con aires medievales se parece bastante a la epoca de “Rising”. También tengo que decir que destaca la voz del nuevo cantante Doogie White, que aunque en algunos momentos se puede parecer a la de Dio, tiene mucha potencia, expresividad y mucha individualidad propia. Los solos de Blackmore suenan a frescura y siguen manteniendo la calidad de la marca. Otro detale del disco: ha sido sacado en el año 1995, la época de grunge, y ha sido un fracaso a nivel comercial. Pero como debería ser, lo único que importa de la obra, es la obra en sí. Y su calidad está fuera de toda duda. Dicho esto, pasamos a las canciones.

Se abre con una potente “Wolf to the Moon”. Un buen riff, entra expresiva y un tanto oscura voz de Doogie White. Muy buena base instrumental con los tradicionales solos de tio Ritchie. No tiene nada que envidiar a muchas de las canciones de anteriores discos Rainbow. La siguiente “Cold Hearted Woman” no está nada mal, un poco repititiva, pero con mucho estilo propio. La joya del disco es la siguiente canción “Hunting Humans (Insatiable)”, que suena a oscuridad en unas atmósferas deprimentes y psicodélicas. Me gusta la base de bateria y la voz de White llena de misterio. La canción tiene un carácter un tanto gótico con cierta dosis de psicodelia. De las mejores canciones del disco. “Stand and Fight” - buena canción bluesy con introducción de armónica y buen solo de Blackmore. Seguimos, si “Hunting Humans (Insatiable)” es la joya del disco, “Ariel” es su diamante.La canción es una balada con aires orientales a base de un riff igual de oriental. La verdad es que a veces parece que el disco lo componían solamente por las noches, realmente suena a música de un cementerio medieval. Muy buen trabajo vocal de White, me encanta su estilo en esta pista.Sobre todo cuando llega al crescendo emocional en el minuto 4.20 para luego llegar al diminuendo. Los solos de Blackmore aquí son una maravilla. Y los coros femeninos (por primera vez en la historia de Rainbow) de fondo van a cargo de la ya conocida Candice Night. La voz de White suena verdaderamente emocional y llena de intensidad. “Too Late for Tears” - canción enérgica con buenos solos de Blackmore y buen vocal de White.

“Black Masquerade” - me hace gracia el riff de guitarra, suena puramente Blackmore. Tiene un solo con cierto sabor gitano, lo que añade nuevos colores al disco. “Silence” - ésta suena a Deep Purple. Buenos solos siguen manteniendo alto nivel del album .”Hall of the Mountain King” - me recuerda algo al sonido de Rammstein, algo como la oscura “Sonne”, pero con un ritmo más elevado. Otra de mis canciones favoritas del disco. Me gusta este tipo de canciones oscuras que saben a misterio. Hay que decir que la voz de White encaja perfectamente en el concepto musical de Rainbow. Es curioso que una banda con un nombre tan colorido como “Rainbow” se mete tanto en dimensiones oscuras. La guitarra otra vez es la leche, mi respeto al señor Blackmore. “Still I’m Sad” - canción original de Yardbirds, ya la escuchamos en el primer disco “Ritchie Blackmore’s Rainbow”, pero en aquel caso era instrumental. En este remake se añade la voz. Buena introducción de guitarra, que suena relajante, y la canción coge otro rumbo mas cañero. Me gusta la voz de Doogie, que realmente parece tener todos los colores del arco iris.

En fin, un buen disco que agradará a todo amante de un buen hard-rock. A mí personalmente me gusta entre muchas otras cosas por su carácter oscuro y sabor mistico-medieval.

Ritchie Blackmore - Guitar
Doogie White - Vocals
John O’Reilly - Drums
Greg Smith - Bass
Paul Morris - Keyboard

1. “Wolf to the Moon” – 4:16
2. “Cold Hearted Woman” – 4:31
3. “Hunting Humans (Insatiable)” – 5:45
4. “Stand and Fight” – 5:22
5. “Ariel” – 5:39
6. “Too Late for Tears” – 4:50
7. “Black Masquerade” – 5:35
8. “Silence” – 4:04
9. “Hall of the Mountain King” – 5:34
10. “Still I’m Sad” – 5:22

Rainbow - Rising

Septiembre 16th, 2008 by liquen

Todo un clásico de hard-rock, un álbum mítico y considerado por muchos como el mejor trabajo en toda la trayectoria de Rainbow. Despues del notable primer disco “Ritchie Blackmore’s Rainbow”, Ritchie indicó la puerta a todos los miembros de la banda excepto Dio. Esa era su política respecto a la alineación durante toda la existencia de Rainbow. Pocos músicos que han pasado por esta banda han conseguido estar en la grabacion de más de dos discos. Maestro Ritchie quería perfección, y cuando no la conseguía indicaba la puerta. Asi es Ritchie.

El álbum es todo un ejemplo de un buen hard rock y contiene probablemente la mejor pieza en toda la historia de Rainbow - la epica “Stargazer”. Durante todo el disco destaca la buena base ritmica con el mitico Cozy Powell. De los tres discos de Rainbow en los que estuvo Dio, este es el trabajo donde Ronnie se superó a sí mismo. La voz esta muy trabajada durante todo el disco, y lo que hizo Dio en “Stargazer” merece un respeto especial. Las letras siguen la línea del primer disco-misterio por todas partes. Una vez le preguntaron a Blackmore de que iba la cancion “Kill the King” del posterior “Long Live Rock ‘n’ Roll”, a lo que respondió: “No tengo ni idea de que van las letras de esta cancion, con Dio nunca lo sabía. Con el todo eran diablos y demonios”.

Los magníficos sonidos cósmico-espaciales del sintetizador de Carey abren este disco. Entra un potente riff de Ritchie, que me encanta al mismo tiempo que hace gracia, y hasta me produce risa por la causa que no sabría explicar (quizas porque suena demasiado excéntrico). El teclado encaja muy bien en el sonido de la canción, y el riff da mucha potencia, la cual está aumentada por una buena base rítmica. La bateria de Cozy realmente suena muy potente, y la energia de la pista agradablemente empieza a subir la adrenalina. Los solos de Blackmore aquí son una maravilla, como los del teclado al final de la cancion. “Tarot Woman” es una pieza excelente, que brilla con la luz propia, de altísimo nivel compositivo-interpretativo (y por supuesto, me encanta la temática de la cancion), como no podía ser de otra manera. Por Dios, cómo me sube la adrenalina esta pista (lo estoy escribiendo a las tres de la noche, y como podéis imaginar, no vendrían nada mal un par de litros de cerveza). Las letras de la canción tratan sobre una mujer experta en el tarot, a la que el héroe de la canción encuentra en una feria y se enamora de ella.

La siguiente, “Run With the Wolf”, es una canción mas tranquila, que destaca por la buena voz de Dio y su carácter mistico. “Starstruck” - típica cancion hard-rock de muy alta calidad, pero quizás excesivamente repetitiva. Trata sobre una mujer que trae mala suerte, pero de igual forma tiene una extraña influencia sobre el heroe lírico. “Do You Close Your Eyes” - asó directamente pregunta el protagonista de la cancion: “Cierras los ojos, mientras haces el amor?”, y por supuesto, seguro que le gustaría comprobarlo en la practica.

“Stargazer”. Si “Tarot Woman” era la subida de adrenalina, esto es éxtasis. Si no te gusta esta canción, deja de escuchar la música y dedícate a la pintura o a la jardinería. La expresividad y la emocionalidad aquí no tienen límites. La pieza ha sido grabada con la ayuda de una orquestra filarmónica y se mantiene a base de un riff claramente oriental. Los solos son de los mejores que jamás ha hecho Blackmore, en algunos momentos parecen casi imposibles, y la voz de Dio es probablemente la mejor en toda su carrera. La emocionalidad de la cancion se aumenta durante toda su duración, hasta que culmina en una explosión emocional con la potentísima voz de Dio, con Blackmore haciendo lo imposible, y una orquestra filarmónica de fondo. La canción trata sobre un astrónomo-brujo que intenta construir una torre muy alta para poder ver lo que se encuentra en lo alto del cielo, durante nueve años mueren muchas personas en la construcción de la torre, hasta que el maldito astrónomo se cae de la torre sin decir lo que se encuentra arriba. Grandísima canción, probablemente no existen suficientes adjetivos para describirla.

“A Light in the Black” - otra cancion cañera, llena de energía. Muy buenos pasajes del teclado, una potente base rítmica y unos solos de guitarra, como siempre sorprendentes.

Así termina este disco, que incluso podría considerarse como una obra de culto. Y, por supuesto, si todavía no has escuchado “Stargazer”… sobran las palabras.

Ritchie Blackmore – Guitar
Ronnie James Dio – Vocals
Tony Carey – Keyboards
Jimmy Bain – Bass
Cozy Powell – Drums
Munich Philharmonic Orchestra – Strings, Horn

1. “Tarot Woman” – 5:58
2. “Run With the Wolf” – 3:48
3. “Starstruck” – 4:06
4. “Do You Close Your Eyes” – 2:58
5. “Stargazer” – 8:26
6. “A Light in the Black” – 8:12

Joker

Gentle Giant - In a glass house

Septiembre 16th, 2008 by liquen

Os voy a hablar de un disco que me ha sorprendido mucho, ya que en el momento en el que lo escuché por primera vez no pensaba que en un solo álbum se podían mezclar tantos elementos diferentes y poco comunes como por ejemplo la introducción de música medieval en una música rock progresiva echa por músicos virtuosos-multiinstrumentalistas. De principio a fin el disco es sobrecogedor, pero hay que advertir que puede gustar no a cualquier persona. Empieza con un sonido como si alguien estuviera rompiendo platos, y a partir de ese momento se despierta interés - ¿cómo va a seguir? pues es una música en la que encuentras algo nuevo cada vez que lo escuchas, hay una mezcla muy interesante de diferentes instrumentos con unas melodías que te  llevan a la época medieval y unos ritmos que cambian constantemente, una auténtica joya para los amantes de rock progresivo. ” An Inmates Lullaby” , una cancion indescriptible, muy onírica y bastante melancólica. Luego ” Way Of life ” - muy  compleja, en mejores tradiciones de música progresiva. ” Experience ” - Gentle Giant nos muestra que una sola canción puede ser muy diferente, saliendo y entrando en la “medievalidad” una y otra vez , pasando por pasajes progresivos, jazzísticos con un vocal agresivo en el medio de la canción y unos solos de guitarra bastante interesantes. ” A Reunion ” - te entran ganas de volver al siglo XVIII para bailar un pequeño vals :). Y por fin - punto y final - ” In A Glass House ” - de lo mejor del disco. Empieza con unos violines, como siempre ritmos muy cambiantes y una interesante manera de cantar . Hasta ahí la primera parte de la canción. Ahora la cancion coge otro rumbo y explota con toda su potencia. Oh Dios, es Gentle Giant en estado puro!!!! Vocal, guitarras, batería, piano, bajo - todo es perfecto. Aqui os dejo una pequeña parte de lírica de esa cancion -

Shadow fills the light
until the glass house becomes the night
Dark is gleaming or am I dreaming

Running everywhere
Seeing clearly when I dare
Is it today or is it your way

And the moon must fall
Inspiration waits for your call for you to get a silhouette

En fin, un disco para escucharlo varias veces para poder comprender el concepto de la música de Gentle Giant. A quien le guste la canción In A Glass House le recomiendo que escuche tambien Free Hand, va en la misma linea. Otro de los discos notables de Gentle Giant es Octopus. Espero que os haya servido de algo mi opinión. Un saludo.

Tracklist:

1. “The Runaway” – 7:16
2. “An Inmates Lullaby” – 4:40
3. “Way of Life” – 8:04
4. “Experience” – 7:50
5. “A Reunion” – 2:12
6. “In a Glass House” – 8:09

Joker

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